lunes, 26 de octubre de 2026

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DEL COLumpio A LAS BRAZADAS: IVÁN RODRÍGUEZ COMPLETA UNA MOVIDA TRAVESÍA DE GÜÍMAR

El nadador del Club Calima terminó los 2.000 metros en 30 minutos y 59 segundos, en una jornada de oleaje, esfuerzo y ambiente familiar.

Fuerteventura, 26 de octubre de 2026.— Hay travesías en las que toca nadar y otras en las que, además, toca aprender a volar. Iván Rodríguez, del Club Calima, vivió un poco de ambas este domingo en la XIX Travesía a Nado del Puertito de Güímar, en Tenerife, dentro de la Copa de Canarias de Aguas Abiertas.

Completó los 2.000 metros en 30:59, pero el cronómetro cuenta solo una parte de la historia. La otra incluye olas, gafas empañadas y una boya blanca que no tenía precisamente vocación de hacerse notar.

El primer kilómetro, a mar abierto, convirtió el recorrido en un columpio continuo. Arriba, abajo y, entre medias, alguna brazada que encontraba más aire que agua. «Había momentos en los que te quedabas dando brazadas en el aire. Después venía el agua, y alguna vez entraba por donde no debía», recuerda con humor.

Orientarse tampoco resultó sencillo. Entre el oleaje, las gafas empañadas y la dificultad para distinguir la boya blanca entre la espuma, hubo que recurrir a la navegación por confianza: seguir al nadador de al lado y esperar que él tuviera más claro el camino. «Yo me fiaba de él. Solo espero que él no estuviera haciendo lo mismo conmigo».

El regreso, por el interior de la escollera, ofreció unas condiciones mucho más cómodas para nadar. Aunque para entonces empezaba otra clase de movimiento: el de la competición. Quedaban los últimos mil metros y tocaba apretar, defender posiciones e intentar ganar alguna. «Se iba mucho mejor, pero ya íbamos todos a cuchillo, deportivamente hablando: que no te pasen y, si puedes, pasar tú».

La aventura había comenzado temprano, con el vuelo de las 8:30 desde Fuerteventura. Según su experiencia de ese domingo, el traslado desde Tenerife Norte hasta Güímar, de unos treinta minutos y sin retenciones, permitió llegar con margen. Un margen que acabó viniendo bien: la recogida de chips y la entrega de bolsos acumularon colas largas.

Ese fue el principal aspecto mejorable de una jornada que Rodríguez valora con mucho cariño. Con casi 300 participantes, la prueba mantuvo un ambiente cercano y familiar, fruto de una organización volcada en atender a los nadadores. «Es una travesía preciosa, rápida y muy familiar. Se nota que le ponen mucho corazón. Afinando esas colas, la experiencia sería todavía mejor».

También hubo conexión con el lugar. El Puertito de Güímar, con su identidad marinera, su avenida animada y sus bares y terrazas, le recordó a su querido Gran Tarajal: pueblos pesqueros donde el mar forma parte del paisaje y de la vida cotidiana.

El Club Calima felicita a Iván Rodríguez por su esfuerzo y su resultado, y agradece el apoyo del Cabildo de Fuerteventura, a través de la Consejería de Deportes y del programa ADI, y del Ayuntamiento de Puerto del Rosario, a través de su Concejalía de Deportes.

De Tenerife queda una medalla, un buen tiempo y una certeza: cuando el Atlántico pone el columpio, el Calima sigue dando brazadas.